El pasado lunes recibí el Premio ARAME 2026 al Emprendimiento en el Medio Rural, concedido por la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias. Un reconocimiento que me hace mucha ilusión y que quiero compartir con todas las personas que, de una forma u otra, sois parte de Albada Eventos.
La entrega tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Fue una ocasión para encontrarnos con otras mujeres empresarias y conocer proyectos que nacen de realidades diferentes, pero que comparten las ganas de abrirse camino.
Al recoger el premio, pensé especialmente en mi familia, en quienes han confiado en mí y en lo que significa haber elegido el Pirineo para desarrollar mi proyecto profesional.
Un proyecto que nació como un sueño
Albada Eventos nació de mi pasión por las bodas y de las ganas de convertirla en mi trabajo. También de una decisión: hacerlo aquí, en una tierra a la que estoy profundamente vinculada.
El Pirineo tiene lugares maravillosos para celebrar, una gastronomía que merece ser descubierta y profesionales que aportan muchísimo a cada proyecto. Poder unir todo eso y compartirlo con las parejas que nos eligen es una de las partes que más disfruto de mi profesión.
Con el tiempo, Albada ha ido creciendo y acompañando también otros encuentros y celebraciones. Y, con cada uno de ellos, se ha hecho más fuerte una idea que expresé durante el discurso de agradecimiento: Albada es también una forma de contribuir al desarrollo de nuestra tierra.
Lo que una boda puede aportar al territorio
Cuando una pareja decide casarse en el Pirineo, su celebración reúne el trabajo de muchas personas: alojamientos, restaurantes, profesionales de la fotografía, floristas, comerciantes y otros proveedores que ayudan a darle forma.
Apostar por profesionales locales y por productos de proximidad permite que esa celebración genere oportunidades aquí. Que quienes vienen conozcan nuestros pueblos, prueben nuestra gastronomía y descubran todo lo que este territorio puede ofrecer.
Es algo que tengo muy presente al organizar cada boda. Me gusta que las parejas encuentren una celebración que las represente y que, al mismo tiempo, tenga una conexión con el lugar que han elegido.
Como dije al recoger el premio, me gusta pensar que se llevan «un pedacito del Pirineo en el corazón».
Gracias a ARAME por valorar mi trabajo y por dar visibilidad a quienes hemos decidido construir nuestro futuro en el medio rural.
Y gracias a las parejas, entidades y profesionales que confiáis en Albada Eventos. Cada proyecto que compartimos ha contribuido a llegar hasta aquí.
Recibo este premio con alegría y como un impulso para seguir haciendo lo que me gusta, desde el lugar en el que quiero estar.